Después del flipe de ayer, tengo la necesidad de escribir un post sobre Los Miserables. Y es que ayer corroboré que soy una flipada fan del musical, de la historia, de los personajes, de todo, vamos.
Mi historia con Los Miserables se remonta a hace dos años. Aprovechando el viaje anual que hacemos un grupo de amigos a Barcelona, decidimos ir a ver el famoso musical. La verdad es que tenía muchas ganas de verlo, buenas críticas, teatro grande, bonita y triste historia y buena música, claro. Así que, nada más bajar del avión fuimos al teatro parte de la troupe. Al resto les endosamos dejamos amablemente nuestras maletas, y se las llevaron al hotel.
Después de medio bocadillo en un bar chino-catalán, llegamos cual pueblerinos isleños, al magnífico teatro BTM (antiguo palacio de deportes), y claro, al ver esto,
pues ya flipábamos. Pero cuando nos fuimos al gallinero, que era donde habíamos comprado las entradas, y ver esto,
pues todavía flipábamos más. Y eso que no había empezado. Vamos, que el sitio acompañaba, aunque los asientos no mucho, porque nos tocaron asientos de polideportivo, así que ya os podéis imaginar. Además, gallinero + calefacción = sauna improvisada. A pesar de todo eso, disfrutamos como enanos del musical. Los decorados, actores/cantantes, ... todo, vamos. Nos encantó a los 4 que fuimos, aunque no recuerdo haber llorado esta vez. Y de tan flipados que estábamos, resulta que salimos los últimos del teatro. Y claro, nos encontramos a Daniel Diges, que interpretaba a Enjolras, y nos tuvimos que hacer una foto. No nos quedó otra, vamos.
El siguiente contacto con Los Miserables fue la película-musical casi un año después de disfrutar como enanos del musical. En el cine, por supuesto. Pantalla grande, por descontado. Los mismos 4 flipados, no podía ser de otra manera. Así que el día del patrón de Ciutat, tras una noche de fiesta pre-patrón, risas y acostarse tarde, claro, nos fuimos a ver la peli.
El cine lleno. Nosotros expectantes después de ver el musical. Y no nos decepcionó. En absoluto. Esta vez sí que lloré. A moco tendido. Los 4 lloramos a moco tendido, la verdad. Y qué bien te quedas después. Es magnífico.
En cuanto a la peli en sí, me gustó mucho, tanto como el musical. Tengo que admitir que me gusta más en inglés que en castellano, pero es que las versiones originales siempre son mejores, y eso le dio muchos pero que muchos puntos. Además, los actores me encantan. Bueno, menos Russell Crowe que no me gusta nada, pero esta vez le doy un voto a su favor, aunque tuviera críticas negativas. A mí me gustó. Encuentro que le pega mucho el personaje de Javert. Y se defiende cantando. Que ya es mucho para no ser profesional.
Sin embargo, Hugh Jackman me fascina, y Anne Hathaway me encanta. Ya me gustó el numerito que montaron en unos Oscars pre-Miserables, así que verlos cantando en una peli, pues claro que me gustó. ¡Cómo no! Y el resto del casting chapeau. Eponine fantástica, aunque le faltaba cintura. La debió perder en algún sitio, pobre.
Como es de esperar, la peli la tengo grabada, y no la borro porque cuando tengo un poco de mono me veo trocitos. Sí, soy así, ¿qué le voy a hacer?
Y a los pocos días de ver la peli, recibí la BSO como regalo de cumple. ¡Qué emoción! Aunque no es completa, le faltan canciones, y es una pena. Pero bueno, la llevo grabada en el mp3 del coche y voy oyéndolas a ratitos, aleatoriamente, entre pop, folk y otras cosas de esas que escucho yo. Y claro, cuando sale una canción de Los Miserables tengo que cantar. Da igual si estoy parada en un semáforo y el del coche de al lado me mira raro. Yo, canto. No me queda otra.
Y después, en un par de meses, la ceremonia de los Oscars, con sus nominaciones, sus premios y sus actuaciones. Me encantó One Day More en directo, piel de pollo a tope. (Nota: A ver si aprendemos para los Goya). Fan total. Venían mis amigos a casa, y se lo ponía: ¿No lo habéis visto? Está muy bien. Venga, vamos a ver la actuación otra vez. De lo más normal, oiga.
Y claro, la semana pasada recaló el musical en la isla... Durante dos semanas. Y dudaba. Voy. No voy. Buf, es muy caro para repetir. Y el escenario es más pequeño. No será tan espectacular. Bueno, no voy. Pero lo puedo ver más cerca. Y han cambiado actores/cantantes. Y nunca he visto la orquesta tocar en directo en el Auditorium. Bueno, voy. Pero es muy caro. No voy. ¡Cuántas dudas!
Pero, claro, salió una oferta 2x1. Mitad de precio. Escenario más cerca. Buf, ¿qué hago? Tengo que ir. No me queda otro remedio. Estaba cantado. Y claro, como no podía ser de otra manera, fuimos el team de Los Miserables. Los 4 fanáticos de nuevo al ataque. Tampoco podía ser de otra manera. Y así que ayer por la noche fuimos de nuevo a disfrutar de este fantástico musical.
Y esta vez conseguimos un sitio mucho mejor a un precio muchísimo mejor. De hecho, pude sacar esta foto, que la otra vez ni se veía, casi.
Y, ¡cómo no! Primeros acordes, primera piel de pollo. Primeras escenas, primeros lagrimones cayendo. Fantástico. El escenario, más pequeño sí, pero los decorados igual de impresionantes. Como la otra vez, fue magnífico. Incluso, creo que esta vez me ha gustado más que la anterior. Y lo mejor es que me sigue emocionando. Con la edad, una se va volviendo más sensiblona.
Y después de esta experiencia, puedo decir, que soy una fan pero muy fan de este musical. Me encanta, me fascina y me emociona.
¿Y ahora qué? El tándem de los 4 fanáticos pensamos que el próximo paso es verlo en algún lugar del extranjero, y en english, claro está.
Tendremos que empezar a ahorrar para poder ir a ver cosas como esta:
Como tantos libros que me compro, me llamó la atención el título, claro. Y de este libro en particular, también me llamó la atención un sobre que venía con el libro y que contenía fotos de estos niños peculiares a los que hace referencia el título.
Es un libro, cuanto menos, curioso. Hay un poco de todo, fantasía, amor, aventura, encontrarse a uno mismo, o descubrirse cómo realmente es, viendo que las verdades son relativas, y las fantasías son reales. Entretenido. A mí me ha enganchado. Quería saber cómo acababa y, en cuanto finalicé la lectura pensé que le faltaba una segunda parte. Y busqué, y efectivamente, ya hay una segunda parte, que en Spain no ha salido todavía, así que tendré que esperar, porque me la voy a leer, claro.
El protagonista es Jacob Portman, un adolescente de Florida que vive una vida acomodada y aburrida, y que tiene un abuelo peculiar, con unas historias fantásticas sobre niños con habilidades peculiares que él conoció en su adolescencia y con los que convivió en un hogar para niños (el de Miss Peregrine, claro) en la lejana Irlanda.
A raíz de la muerte de su abuelo, Jacob se embarca en una aventura que jamás hubiera imaginado. Y hasta ahí puedo leer.
Lo recomiendo. Es entretenido. Está escrito por un director de cine, Ransom Riggs, y se nota. Es un libro muy película, que digo yo. Vamos, un libro que a medida que vas leyendo, te vas imaginando la película perfectamente. Y me acabo de enterar que Tim Burton la está rodando, y tiene fecha prevista de estreno para el 2015. Espero ya haberme leído la segunda parte para entonces.
Hay páginas en internet que te dicen dónde están situados algunos de los radares móviles de la DGT. Y, ¿qué es lo que no hay por internet? Pues eso, que te dicen si hay un coche camuflado en tal sitio, o es de tal color, o lo que sea. Y la gente lo sabe, y va con cuidado... En ese trozo, al menos.
Ayer estuve mirando una de estas páginas, y vi que habían publicado una foto en la cual salía un coche al que le habían pegado por detrás en una rotonda de Ciutat. Ese coche siniestrado era un radar. Vi que había un montón de comentarios sobre la foto y me llamó la atención. Así que me puse a leerlos para ver lo que opinaba la gente.
Mi sorpresa fue que había unos cuantos comentarios que, directamente, insultaban a esas personas, bueno, y al Cuerpo. Que si ya te podían haber pegado por delante (de estos había muchos), que si ¡Qué bien que te han dado por culo! (también había bastantes de estos), que si "Sois unos hijos de p...", que si "Ya os podía haber pasado algo, hijos de p..." (porque el golpe no era fuerte)... En fin, unos más subiditos de tono que otros. Incluso, había un comentario de el/la moderador/a de la página diciendo que no se podía hacer comentarios insultando, y que no le quedaría otro remedio que eliminar unos cuantos si la gente no moderaba esos comentarios.
Todo esto me hizo pensar un poco...
Esta semana en el pueblo tenemos un radar móvil. Nos toca una semanita cada mes o mes y medio. Cada día va cambiando de lugar dentro del pueblo, y yo me lo he encontrado toda la semana cuando me iba al trabajo (sobre las 7 y algo) en la misma zona, pero en diferentes puntos. La hora es perfecta porque hay mucha gente que se va a Ciutat a trabajar, por lo tanto, es una hora punta. Y es una putada. Pero, ¿por qué? Porque no respetamos las reglas del juego. A los Made in Spain nos gusta saltarnos todas las reglas. Somos más chulos que la una. Reglas a mí. ¿Qué es eso?
Tenemos la santa costumbre de que cada vez que se crea una prohibición o una limitación estudiamos cómo nos la vamos a saltar. Y me pregunto, ¿no sería más fácil seguirlas? Es decir, ¿por qué si pone máximo 50, tengo que ir a 80? ¿por qué si pone una señal enorme de prohibido girar a la izquierda, voy, y giro en ese sentido? ¿Por qué si están haciendo obras en la autopista y hay líneas continuas, nos las tenemos que saltar? Semos asín.
Y claro, luego vienen los señores del radar (que no discuto que haya veces que se ponen en zonas chungas, chungas, con limitaciones de velocidad absurdas) y nos cagamos en toda su familia y en la de sus antepasados. Pero, al fin y al cabo, están haciendo su trabajo. ¿Que nos toca las narices? Sí. Pero es su trabajo. Y desearles despectivamente que tengan un accidente o que les pase algo chungo, no me parece correcto.
Si nos gusta vivir al límite, es nuestro problema. Pero tampoco es cuestión de insultar a los demás. O eso creo yo.
Hoy toca otra sesión de las llamadas Jornadas Gastronómicas. La verdad es que casi han pasado dos meses desde que se hicieron y sí, lo admito, me he retrasado en escribirlo. De hecho ya hemos hecho la siguiente sesión de Jornadas, así que no me enredo más.
Esta vez me tocó elegir a mí el lugar de la degustación y, como soy así, elegí un sitio que está cruzando la calle. ¿Por qué? Porque hacen un plato del cual hace tiempo que hacía propaganda, caragols fregits (caracoles fritos). Y, además, porque está muy cerca de casa jijijiji. Así que fuimos aquí.
Evidentemente, comimos caragols fregits, pero también otras cosas. Y es que si vas de menú sale muy bien de precio. El menú está compuesto por entrante, plato principal, postre y bebida (vino, agua, refrescos). Hay diferentes menús, y el plato principal es el que determina el precio del mismo (estamos hablando de precios entre 16 y unos 30 euritos). Así que, cada uno, se puede gastar lo que quiera. Evidentemente, todos pedimos menú.
El plato estrella estuvo muy bueno. Aquí os dejo una foto de los famosos caracoles, siempre acompañados de un buen allioli.
Y doy fe de que estaba muy pero que muy buenos. También hubo otras cosas, aparte de los susodichos:
- Alcachofas torradas. Que, aunque no sea plato típico, están muy ricas.
- Sopes mallorquines. Las sopas mallorquinas no tienen caldo. No señor. Son secas. Y están de miedo. Llevan mucha verdurita, pan (cortado muy fino y siempre tiene que ser pan de pagés, moreno), algo de carne o panceta o similar. Y eso sí, se tienen que hacer en una cazuela de barro. Es uno de mis platos favoritísimos, sobre todo, las que hace mi padre, tengo que decirlo.
- Carpaccio de ventresca (de cerdo). Parecía que no, pero está rico. Aunque demasiada grasa para mí. Pero como experimento está muy bien. Venía acompañado de alcachofas (ñam, ñam).
- Frito mallorquín. Hay de un par de tipos, de matances, de sangre, de marisco... El frito se hace con carne/hígado/ marisco, patatas... Todo acompañado con hinojo y pimienta y hecho, eso sí, en cazuela de barro.
El día de las jornadas, probamos dos fritos. Muy ricos los dos.
... El de matances (con hígado, carne,...)
... Y el de marisco (con mejillones, sepia/calamar, ...)
Es uno de los platos típicos de la gastronomía isleña. No hay que perdérselo.
- Huevos fritos con patatas. Bueno, vale, no es típico de aquí. No es un plato originario isleño. Pero, unos buenos huevos fritos con patatas (no congeladas, claro) tienen su punto. No me diréis que no.
Y luego los postres, que también entraban con el menú. No pondré nada que destacar, no porque estuvieran malos, sino porque no eran típicos de aquí, claro (tiramisú, tartas, ...). Y entre plato y plato, risas, historias de amor y el vinillo del menú, del pueblo, claro. Que cine no tendremos, pero vino, eso sí.
La verdad es que estaba muy bueno este vino. Al menos, un vino de la tierra para acompañar tan buena comida.
Y como mi casa estaba al lado (cagondena!) pues nos fuimos a tomar allí el café, infusiones y demás, a descansar de la opípara comida y a elegir a la persona que elegiría la siguiente jornada. Y esta vez se eligió por sorteo.
Lo mejor, los caracoles fritos. Plato estrella y diferente a otros sitios. Sólo por eso, ya se merece un 7. Repetir, repito, lo tengo delante de casa y me gusta, así que no soy muy objetiva con esta jornada jajaja. Pero bueno, sí, es un sitio para ir. Aquí os dejo una foto desde nuestra mesa.
Y la siguiente jornada, pues ya la hemos celebrado, pero os lo contaré en unos días. Para no aburriros. En Enero, nos la saltamos... Las postfiestasnavideñas, el viaje a Barcelona, Sant Antoni, Sant Sebastià, mi cumple (claro), ... Demasiadas cosas para un solo mes. Así que la dejamos para este mes de febrero. Continuará...
Bueno, como hace casi un mes que no escribo, más o menos, pues ya va siendo hora de dejar la pereza y la desisnpiración de lado y ponerse al ajo, así que voy a escribir dos posts en uno y así os aburro un poco menos y, es que hoy, va de libros.
El primero de ellos es "La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey" de Mary Ann Shaffer y Annie Burrows. La verdad es que me pareció muy interesante la historia cuando leí el resumen. Y, como siempre, me llamó la atención la portada del libro. Un sobre. Cartas. Paquetes. Me recuerda a mis épocas jóvenes cuando escribía cartas y casi no había ordenadores y, mucho menos, internet.
En fin, que lo tenía en la estantería y me decidí a leerlo. Y no me ha decepcionada, nada pero nada de nada. Que yo recuerde, es la primera vez que leo un libro epistolar. Si he de ser sincera, me daba un poco de miedo. Carta va, carta viene. Pero cuando empiezas, no puedes parar. Te engancha, es fácil de leer, emociona, divierte... Es realmente fantástico.
Tiene lugar en el año 1946. Y a través de la historia de sus diferentes personajes, te adentras en sus vidas, en la dura Guerra y en conocer unas islas, las del Canal de la Mancha, que realmente no les había prestado nunca demasiada atención.
La isla de Guernsey fue ocupada por los alemanes durante la II Guerra Mundial. Sus habitantes quedaron totalmente aislados. Y en esas duras condiciones, y entre personas de clase media-baja surgió esta sociedad literaria, en la que se aprovechaba para hacer cenas un poco más decentes y hablar de libros.
Son historias sencillas, cotidianas, algunas tristes. Historias que te llegan. Todas ellas contadas a una escritora, Juliet Ashton, a través de las cartas de diferentes habitantes. Cada una con un estilo personal, propio y claramente diferenciable, cosa que hace al libro más entretenido, si se puede.
Vamos, que me ha gustado mucho, pero mucho. Muy pero que muy recomendable.
El segundo es "Una cita con mi vida" de Cecelia Ahern. Ya es la tercera novela que leo de esta autora irlandesa, y cada una de ellas me ha gustado mucho. Me gusta cómo escribe, lo amenas que son las novelas, lo fácil que se leen y las historias que cuenta. Es una de las autoras del chicklit que más me gustan.
Este libro tiene un argumento curioso. La protagonista, Lucy Silchester, es citada por su vida. Sí, así es. Su vida. Al principio parece un poco raro, pero luego lo aceptas como algo normal.
Lucy tiene una vida ordenada y monótona, que ella misma ha creado tras una ruptura sentimental. Ha construido una vida en la que no cabe nadie más, ni su familia, ni sus amigos y, mucho menos, nuevas relaciones. Ella está cómoda con esa vida. Tiene un trabajo que no le apasiona, un apartamento tamaño caja de cerillas que le encanta y al que no deja entrar a nadie. No tiene metas, ni objetivos, ni pasiones. Y claro, su vida, acaba citándola para intentar que cambie, que vea los cosas de otra forma y que, definitivamente, sea feliz.
Como Cecelia me gusta, os la recomiendo. Pero entiendo que no a todo el mundo le guste el chicklit y las historias un poco ñoñas, aunque bien contadas.
La que tengo pendiente de Cecelia es PD Te quiero. He visto la peli, pero no me he leído el libro. Y, sinceramente, la peli me encanta, no, lo siguiente... No sé si será por la historia, por la música, por Irlanda... ¡¡¡¡O por Gerald Butler!!!!.