En mi mundo, en mi territorio... La realidad y la ficción se juntan en estas páginas... la fantasía, la realidad... al fin y al cabo, nuestra vida!!!
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sábado, 10 de marzo de 2012
sábado, 1 de octubre de 2011
La mecánica del corazón de Mathias Malzieu
Primero, no toques las agujas de tu corazón.
Segundo, domina tu cólera.
Tercero y más importante, no te enamores jamás de los jamases.
Si no cumples estas normas, la gran aguja del reloj de tu corazón traspasará tu piel, tus huesos se fracturarán y la mecánica del corazón se estropeará de nuevo.
Segundo, domina tu cólera.
Tercero y más importante, no te enamores jamás de los jamases.
Si no cumples estas normas, la gran aguja del reloj de tu corazón traspasará tu piel, tus huesos se fracturarán y la mecánica del corazón se estropeará de nuevo.
jueves, 26 de agosto de 2010
Mente y corazón

No le permitas a tu mente que le diga al corazón qué hacer. La mente desiste rápido. (Paulo Coelho)
Siempre existe una lucha interna entre lo que nos dice el corazón y lo que razona nuestra mente. ¿Quién tiene razón? ¿Es necesario que haya un ganador? ¿No puede existir un equilibrio entre ambos?
En muchas ocasiones, nuestra mente gana por encima de nuestro corazón. La razón sobre los sentimientos. Pero, ¿de qué sirve? ¿Para autoconvencernos de que es lo correcto? ¿De que la lógica está por encima de los sentimientos? ¿Que el pensar está por encima del sentir?
Es posible que si nos dejáramos guiar más por nuestro corazón que por nuestra mente, seríamos más felices. Podríamos vivir más libremente, más conforme a lo que queremos. Porque lo que queremos nos lo dice el corazón, no la mente. No digo siempre, pero si en ocasiones... ¿Por qué no? ¿Qué perdemos intentándolo?
Por eso me gusta la frase de Paulo Coelho. Por una vez, el corazón gana. El sentimiento sobre la razón.
Pero hay gente que no se permite sentir. Es duro dejar ganar al corazón, te puede hacer sufrir, decepcionarte, llorar... y muchas otras cosas. Pero también te puede hacer reír, amar, soñar, hacer de nuestra existencia un camino más fácil, aunque estemos un poco en las nubes. Creo que no es malo "desaparecer" de tanto en tanto de este mundo de razón y lógica, de deberes, de obligaciones, de cosas que no nos hacen ser más felices y que las hacemos porque tenemos que hacerlas.
Es triste vivir sin sentir. Pero las personas que viven así, no lo saben, porque no sienten. Se pierden un infinito de emociones y sensaciones que pasan por nuestro corazón y que nos hacen sentir más vivos.
¿Cómo me podría definir a mí misma? ¿Razón sobre corazón? ¿O a la inversa? Creo que depende de quién lo mire. Interiormente soy una sentimental y una sensiblera de mucho cuidado. Exteriormente, creo que soy más razón que corazón. Siempre he creado un muro externo que pensaba infranqueable, pero que realmente no lo es. Es más fácil vivir si no te afectan las cosas, si no las sientes... pero al final, el muro está tan agujereado que ya no retiene prácticamente nada.
Es difícil saber lo que ven los demás de ti. El concepto de uno mismo es muy diferente visto en otros ojos. Entonces, ¿qué soy para ti? ¿Mente o corazón?
jueves, 5 de agosto de 2010
Cajas de Pandora

Según la mitología griega, Pandora tenía una caja que contenía todos los bienes y males del mundo. Un día, curiosa, la abrió y se escaparon todos los males y se extendieron por el mundo. ¿Qué pasó con los bienes? Se fueron al Olimpo, a buen recaudo de los dioses. Un único bien quedó dentro de la caja a buen recaudo, la Esperanza, con la que los humanos siempre podemos contar.
Todos tenemos pequeñas cajas de Pandora en nuestro corazón y, a veces, las abrimos dejando escapar todo lo que se ha mantenido dentro durante años: sentimientos, pensamientos, odios, amores, ... Cuando decides abrir una de esas cajitas las consecuencias son imprevisibles. ¿Es mejor no abrirlas? Creo que no, que, aunque nosotros no queramos, llega un momento en que la cerradura se rompe y se acaban abriendo por sí solas. Lo que no quiere decir que el momento en que se abran sea el mejor, pero bueno, nadie es perfecto.
Quien diga que no tiene, miente. Siempre hay algo que llevamos dentro que pensamos que es mejor que esté ahí, que no salga, y podemos equivocarnos. ¿Por qué no debe salir si lo que tenemos en la caja es algo bueno? ¿Por qué lo mantenemos encerrado? ¿Por miedo? ¿Por cobardía?...
Hace poco abrí una. No sé qué pasará, pero hay que arriesgarse. Como Pandora, he dejado guardada la Esperanza a buen recaudo... por si las moscas.
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