jueves, 3 de octubre de 2013

De Gobiernos inúTILes, huelgas y manifestaciones

Nací en una isla llamada, hace unos años, "la isla de la calma". Mi orígenes no son de aquí, son del otro lado del mar, perteneciente al mismo país pero calificado como "forastero" o "foraster". A pesar de no ser "pura", de que generaciones y generaciones de antepasados míos no hayan ni pisado esta isla, me siento parte de ella. Es mi tierra, sa meva terra.

Y es por eso que, a pesar de que mi lengua materna es el castellano por razones obvias, con veinte añitos me dije... ¡Qué diantres! Voy a empezar a hablar en mallorquín, que es mi segunda lengua o, actualmente, en muchas ocasiones, mi primera lengua. ¿Por qué no? A mí el nombre me da igual, mallorquí, català insular, la llengua de les Illes Balears... Llamadlo como queráis... ¿Qué más da? Lo importante es hablarlo y conservarlo... Y saber escribir, aunque sea en formato estándar. 

Estudié hasta COU en castellano (época post-franquista, natural). No me llegó la inmersión lingüística hasta la Universitat, donde tenía clases en dos idiomas : mallorquí/català (para que nadie se enfade) y castellano. Dependía del profesor... No estaba reglado... Pero la mayoría de los libros de consulta eran en inglés, así que hubo que espabilarse también con el inglés y tirar palante... ¿Y sabéis qué? No tengo ningún trauma por ello... Simplemente, me adapté y, por suerte, hoy tengo 3 lenguas con las cuales, más o menos, me defiendo. Y estoy muy orgullosa de ello, la verdad. No me considero trilingüe (tampoco hay que pasarse), pero sí que soy completamente bilingüe... De hecho, mucha gente cuando viene por primera vez a Sa Roqueta le sorprende la capacidad que tenemos los de por aquí de hablar con dos personas al mismo tiempo en dos lenguas diferentes... Eso es el bilingüismo... Y todo esto es riqueza cultural.

Por eso, cuando leo según qué cosas sobre el TIL (Tratamiento Integral de Lenguas), se me ponen los pelos de punta. 

Que conste que estoy totalmente a favor de la huelga de profesorado, por descontado, y también fui a la manifestación del 29S con mi camiseta verde, 


he ido a una ballada verda,


y mañana me voy a un concierto en apoyo a los huelguistas,


Pues eso, que no hay duda que estoy a favor de los educadores que están haciendo huelga porque creo que la aplicación del TIL tal como se quiere realizar, no es correcta. Introducir trilingüismo de golpe y porrazo en una de las Comunidades con mayor fracaso escolar del país no tiene ningún sentido. Hacerlo poco a poco, eso sí que tiene sentido, pero el Sr. Bauzà, nuestro president hace las cosas así... "Porque yo lo valgo", y le da igual todo lo demás... Le da igual que unas 100000 personas salgan a la calle un domingo por la tarde para defender sus derechos, convirtiéndose en la mayor manifestación habida en estas islas... Le da igual que su mayoría absoluta, en la cual se apoya y se basa, la haya conseguido con menos del 30% de la población de las islas (ese dato no es importante), le da igual que su mismo partido introdujera a todos los niveles el bilingüismo hace ya unos cuantos años, le da igual que el Tribunal Superior de Justicia de les Illes Balears hubiera tirado para atrás la aplicación del TIL y, lo más triste de todo, le da absolutamente igual que sus mismos votantes se estén arrepintiendo de haberle dado su apoyo en las últimas elecciones... Y digo yo, si este señor no gobierna para el pueblo, ¿qué hace siendo President? Yo me lo haría mirar.  

Y lo mejor de todo, es que hay gente que me tildará de catalanista... Y eso que escribo en castellano y, en algunos ámbitos, puedo llegar a ser considerada como "forastera"... Vivimos en un mundo de locos!



Para quien le interese el tema recomiendo leer este artículo, es muy interesante.


viernes, 16 de agosto de 2013

Rumbo a Italia. Etapa 2. Venezia.



Bueno, voy a retomar el viaje italiano del mes pasado. Como soy una inconstante en esto de escribir, pues alargo los temas que da gusto.

Nos quedaba la segunda etapa del viaje. Venezia. Ciudad única en el mundo por su infraestructura y por la cantidad de turistas que recibe diariamente. Pues, vamos allá… A ver qué tal pasamos un día en Venecia.

Llegamos en tren desde Milán. Lo que significa, madrugón. Pero, no pasa nada. Todo sea por visitar esta ciudad. Después de 2,5 h de tren llegamos a la ciudad de los canales.

Lo primero que recuerdo es la cantidad de gente que había. Increíble. En la estación y fuera de ella. Gente por todas partes. Gente haciendo colas. Gente comiendo gelattos… Gente, o turistas, guiris, … como les queráis llamar.



El segundo recuerdo es la majestuosidad de la ciudad de los canales. Concretamente, el Gran Canal, que es el que pasa por la estación de tren, y sus edificios colindantes. Y pensar, estoy en Venecia, estoy aquí, estoy viendo esto en vivo y en directo. No es una peli, ni una foto, ni un vídeo. Son mis ojos los que ven el canal, son mis manos las que tocan los puentes y los edificios… Piel de pollo. Al fin estaba en una de mis ciudades pendientes.
 

Como había tanta gente, pasamos de coger un vaporetto y nos aventuramos a caminar en dirección al Puente del Rialto. La verdad es que no es nada difícil con todas las señales que te encuentras por el camino, el mapa que llevamos y, bueno, Nisi que ya había estado antes… Aunque esto último no sé si es mejor o peor…

Callejeamos como muchos turistas. Encontramos rincones tranquilos. Nos hicimos miles de fotos. Pasamos por una tienda de máscaras fantástica. Nos paramos a mirar escaparates. Me compré dos pares de pendientes de máscaras. Vimos nuestras primeras góndolas con sus gondoleros. Comprobamos que había vida aparte de los turistas. Una vida dura, por cierto, para realizar todo lo referido al hogar o a los negocios, por lo difícil del transporte. Así pudimos ver ancianitas venecianas que subían y bajaban por los puentes con sus carritos de la compra, trabajadores que iban con carretillas gigantescas para transportar alimentos o lo que se terciara, barcazas cargadas de cajas,…  Y, finalmente, volvimos a ver el Gran Canal y su Puente del Rialto. Nunca me había imaginado lo grande que podía ser este puente. Ni que tuviera tiendas en su parte central. Y que estuviera lleno no, llenísimo de turistas que lo subían y lo bajaban, que hacían fotos, que compraban en las tienduchas… Me gustó más por el exterior que por el interior, aunque me sobraba la gente (esto pasa cuando estás acostumbrado a la tranquilidad de vivir en un pueblo).



Después seguimos callejeando y vimos una boda veneciana con su góndola decorada para la ocasión y sus gondoleros vestidos de gala. Vimos una tienda llena de camisetas a rayas (nosotros también llevábamos… Somos así de predecibles). Más canales. Más góndolas… Nos acercábamos peligrosamente a San Marcos y nisi quería que nos tomáramos un Spritz. Encontramos una placita muy pequeña y cerrada con un bar… Pero no fue bien, era una vinoteca. Seguimos buscando un sitio que nisi conocía… Pero acabamos en uno junto al hotel que estuvo ella y, hay que decirlo, el Aperol Spritz estuvo buenísimo. Hacía calor. Llevábamos mucho tiempo caminando. Y probar aquella bebida nos revivió a todos.
 
Después seguimos hacia San Marcos, y cada vez había más gente y más tiendas. Cuando llegamos a la Plaza de San Marcos, me pasó un poco como cuando vi el Gran Canal. No podía creer que estuviera allí. A pesar del calor, a pesar de ser mediodía, estuvimos un buen rato paseando y contemplando todo lo que rodeaba la plaza. Y eso sí, bailamos. Vayamos donde vayamos, bailamos… Somos así… ¿Qué le vamos a hacer?





Antes de comer, nos fuimos a ver el Puente de los Suspiros desde el exterior. Me gustó mucho: pequeñito, tapado, supongo que para ocultar a la gente que pasaba por ese puente (que tampoco me extraña porque eran reos). 


Y unas miles de fotos después, nos fuimos a comer a una zona más tranquila. Encontramos por el camino una tienda de disfraces de época para el carnaval que me fascinó. Y al fin, comimos junto a un canal y la sede griega. Un sitio tranquilo, con turistas, pero no estuvo mal. La pasta que me comí me gustó muchísimo. No sé si influyó el hambre que tenía, pero me pareció muy buena. Fue un momento de relax y de planificación de lo que haríamos después de comer. No teníamos tiempo de todo.


Así que, repuestas las energías, nos fuimos a montar en góndola. 40 min navegando por los canales estrechos. Me gustó mucho el paseo. La habilidad de los gondoleros para no pegársela, me fascinó. Nos relajamos y disfrutamos de las vistas desde la góndola. Muy guiri, pero divertido.

Después, volvimos a San Marcos. Subimos al Campanile (cosa que no habíamos previsto) y contemplamos toda la ciudad de Venecia e islas colindantes. Se estaba muy fresquito allá arriba. Y luego un poco de compras y de vuelta a la estación en el vaporetto, apretujadísimos todos, pero contemplando los magníficos edificios y jardines que dan al Gran Canal. 



En resumen,

-       Es una ciudad que mires por donde mires encuentras algo bonito. Ah, y no olía mal.
-       Hay demasiada gente, al menos en verano.
-       Todavía me fascina cómo se puede aguantar una ciudad sobre pilones de madera después de haber pasado tanto tiempo desde su construcción.
-       Cumplí uno de mis sueños al ir.

Pero me ha quedado pendiente vivirla de noche. Así que, volveré… Eso espero.

martes, 13 de agosto de 2013

Viviendo al revés

Hoy es el Día Internacional de l@s Zurd@s. Y yo soy zurda. Estoy en ese porcentaje (8-13% de la población mundial) que lo es. Y encima, por ser mujer, solamente hay un 9% de la población que lo es. Así que soy una de las pocos mujeres de este mundo que viven al revés. Pero, la verdad, nunca me planteo que lo soy. 

En un principio, he pensado que era una tontería celebrarlo porque, para mí, ser zurda es como tener el pelo rizado o liso, tener los ojos azules, verdes, marrones... Vamos, que es una característica más. No me siento diferente ni especial por serlo, aunque sí que es verdad que te tienes que adaptar a un mundo mayoritariamente diestro... Pero bueno, desde que naces, hay mucho tiempo para hacerlo.

Pero, luego he pensado que hay muchos diestros o ambidiestros hoy en día que son zurdos corregidos. Y no estoy hablando de gente de 80 años, que los hay, claro, sino gente que está en la treintena que en su momento fue corregida, porque ser zurd@ no estaba bien y, por lo que he leído, en muchos casos, sigue sin estar bien, es una maldición. Por lo visto, actualmente, un 50% de la población nace zurda, así que la mayoría se quedan por el camino por motivos culturales. Y es una pena. 

Y pienso que he tenido suerte. Aunque cuando empecé a escribir, intentaron que lo hiciera con la derecha... Pero no lo consiguieron. Aunque, hay cosas que por naturaleza no las puedo hacer... O no me va bien hacerlas como, abrir latas (menos mal que existen abrelatas que sirven para zurdos y diestros), cortar recto con unas tijeras, pelar patatas o frutas con un cuchillo (pero hay unos maravillosos pelapatatas que van genial!)...

Y es curioso, pero también hay cosas que no sé hacer con la izquierda. Y una de ellas es tocar las castañuelas (aquí llamadas castanyetes)... Hay una castañuela que es más aguda que la otra, por lo tanto, cada cual tiene que ir en la mano que toca... Y esto puede servir para zurdos y diestros... Pero, de pequeña, por lo visto, aprendí a tocarlas como un diestro... Y cuando retomé mi afición por los bailes folklóricos con veinte años, intenté tocarlas como zurda... Pero no me salió... Y mira que insistí... Pero, bueno, nadie es perfecto... 

Así que, para todos aquellos que vivís al revés como yo, os deseo un Feliz Día!!! 

Y como curiosidad, os pongo un enlace sobre zurdos famosos, por si os interesa. Ah, se lo he tomado prestado de un post de Bichejo, otra zurda bloguera acuariana.


 

jueves, 1 de agosto de 2013

Stay. Rihanna

Simplemente, me encanta esta canción.... A ver si me inspira para escribir la Etapa 2 jejeje.


                                                      Not really sure how to feel about it
Something in the way you move
Makes me feel like I can't live without you
It takes me all the way
I want you to stay, stay
I want you to stay, oh


viernes, 19 de julio de 2013

Rumbo a Italia. Etapa 1. Milano



Hace una semanita cumplí, en parte, uno de los viajes soñados que tenía desde que era una adolescente gafapasta granuda, visitar Italia. Sólo disponíamos de tres días, así que tampoco pudimos hacer muchas cosas, pero bueno algo hicimos, claro.

Las dos ciudades que visitamos a paso non stop fueron Milán (Milano) y Venecia (Venezia). La primera no era uno de mis destinos principales italianos, pero como Nisi tenía que ir no muy lejos de allí, a su monasterio estimado, pues allá que nos vamos. Empezamos por ser 3 y acabamos siendo 6.

Estos viajes medio improvisados son los mejores. En dos semanas lo montas todo, sacas los billetes y no te das cuenta y ya estás dentro del avión. Pero vayamos paso por paso. Hoy hablaremos de…

Milano. La ciudad de la moda. La ciudad de un Duomo (catedral) impresionante. La ciudad de parques magníficos y obras de arte hasta en el cementerio. Una ciudad que, realmente, me sorprendió, para bien. Aunque no deja de ser una ciudad grande, calurosa en verano y, eso, una ciudad.

-      Los parques. Visitamos un par mallorquín de parques. Muy bonitos, muy impresionantes. Claro, como aquí no tenemos parques como esos, pues nos sorprenden. Siempre es fantástico perderse en un parque y dejarte llevar por su vida. Me sorprendió una zona exclusiva para poder dejar los perros sueltos. Muy buena idea, la verdad. Una zona donde podían correr a sus anchas y disfrutar del parque. 



-      Il Duomo. Era una de las visitas que siempre he querido hacer. Y me fascinó. Impresionante, majestuosa, la Catedral de Milán, sorprendentemente para mí, está en una zona de compras exclusiva. Subir a la azotea y pasearse por allí después de 250 escalones y un calor sofocante, merece la pena. Me sorprendieron dos cosas: la primera, que fueran tan estrictos en cuanto a ropa para entrar en la Catedral (no tirantes, no escotes pronunciados,…) y la segunda, que fueran militares  los que estuvieran controlando la entrada y salida tanto de la Catedral como de la zona de ascenso a la azotea.




-          La galería Víctor Manuel II.  Tantas pelis que había visto en las que salía esta galería, donde se concentran las tiendas más caras de moda y complementos, que una cinéfila como yo no se la podía perder. Aparte de todas las tiendas caras y todo el pijerío que hay por allí, la encontré preciosa. Es donde hay un toro en el suelo que se supone que da buena suerte, al que le pisas los cojoncillos, perdón por la expresión, y das 5 vueltas sobre ti mismo y se supone que tendrás fortuna. Nisi lo intentó, ya contará si es afortunada.


 Nisi girando sobre sí misma, tentando a la suerte!

 

-       La Scala. Por fuera no me sorprendió, la verdad, pero por dentro no la vi, así que no puedo decir nada más. Me decepcionó un poco porque, exteriormente, pensaba que era más impresionante. Pero no.

-       La Stazione Centrale. Estaba a 2 min contados del hotel. Impresionante. Me encantan las estaciones de tren de las grandes ciudades. Siempre suelen ser edificios magníficos.  Bueno, al menos las que he visto hasta ahora. Las estaciones de tren tienen algo especial. Es una zona de llegada y salida de gente, como puertos o aeropuertos, pero es diferente a estos.  No sé cómo explicarlo, es más una sensación que algo objetivo. En resumen, que me dan buen rollito.


-    El cementerio de Milán. Simplemente impresionante. Si dejas un poco de lado el significado de dónde estás, te das cuenta que estás visitando un museo de obras de arte. Esculturas en este caso. Miraras donde miraras encontrabas esculturas bonitas, tristes, sorprendentes e, incluso, un poco extrañas para estar en un cementerio. También queda de manifiesto la diferencia de clases. La ostentación de los más ricos y la sencillez de los más pobres. Es muy triste que hasta en la muerte tenga que haber estas diferencias.


 
-          La comida. En Milán comimos dos días y cenamos dos noches. El desayuno no lo cuento porque era en el hotel (para contarlo creo que necesito un post completo jejeje). La verdad es que comimos muy bien los dos días, comida italiana. Las cenas no fueron nada, pero nada, italianas jajajaja.
El primer día fuimos a comer a una osteria, concretamente, Osteria del Lazzareto. La encontramos camino del centro y tenía muy buena pinta. Además, vimos que había bastante movimiento de gente y que tenían menús a buen precio.  El sitio muy bonito, muy italianini, pero nos quedamos muy sorprendidos al ver que lo regentaban unos chinos. Chinos italianos? Hmmmm… Pero en el lugar había mucha gente y, la verdad, la comida fue muy, muy buena. Todo lo que pedimos fue bueno: la pasta, la pizza, la carne, las sepias,… Todo. Nuestro primer contacto con Milán  fue muy positivo.


El segundo día comimos en una calle comercial próxima al hotel, la calle Buenos Aires. Ya estábamos muertos de hambre después de patear toda la mañana, y nos metimos en un ristorante con nombre español. Miró. Nos atendió un colombiano y comimos italiano. Jejejeje. ¡Vaya mezcla! Estuvo bien, la comida era buena pero, sinceramente, la de la osteria fue mucho mejor. Y eso que estaban a 2-3 calles de distancia solamente.
Las cenas, guiris totales. Kebab y McDonalds jajajajaja. Parece una tontería, pero me gusta ir a los McDonalds de los diferentes países. Ver cómo una multinacional cambia según que acompañamientos/platos en función del país en que estés. Como poco, llama la atención. El más parecido, por no decir igual, que he encontrado hasta ahora (tampoco es que haya viajado muchísimo) es este de Milán. Realmente nos parecemos mucho los italianos y los españoles.
Y esto es, más o menos, nuestros dos días en Milán. Todavía me queda Venezia, y después a ver si hago uno de anécdotas italianas, que también tuvimos. No, si va a dar para mucho el viaje.

miércoles, 3 de julio de 2013