Hoy sí que toca hablar de viajes. Y aprovechando esta racha que tengo, y antes de que me desaparezca, voy a escribir el post que tocaba hace un par de días antes de que Proust y su test absorbieran todas mis energías.
Empecé las vacaciones el mes pasado con un viaje a Roma y Florencia. Como sabéis algunos de los que me visitáis tengo una hermana que es, laboralmente hablando, muy viajera. Y nada, que este veranito tenía una reunión en Roma. Y dijo, ¿quién se viene a hacer turismo? Y nada, que nos fuimos tres para allá.
Durante el viaje fui poniendo mis impresiones en una pequeña libretita que me regalaron el año pasado por mi cumple. Y como no sé resumir, pues escribí mucho, así que me da para un par de posts. Y eso es lo que os voy a contar.
Aquí va el primero.
Día 0. La llegada a Roma.
- Salir con una hora de retraso y solamente llegar con media. Italiano debía ser el piloto, seguro.
- Orgullosa de mí misma en Fuimicino al darme cuenta que nos querían colar en un taxi que no era de Roma.
- Pedir al taxista que te lleve a la Piazza dell'Argento, que no existe, en vez de a la Piazza dell'Emporio. Risas. Cansancio.
- Miedo de no llegar al apartamento. Taxista kamikaze. Taxista simpático y que nos dio muchas recomendaciones. Taxista que se llevó una propina.
- Impresionante edificio en el que alquilamos el apartamento. Precioso patio. Piso antiguo. Impresión primera muy positiva.
- Llegar a Roma a la 1 de la madrugada y que te hagan un Aperol Spritz antes de dormir. Mi hermana me cuida.
- Dormir 4 horas la primera noche para coger un tren a Firenze.
Día 1. Firenze/Florencia.
- Tener un apartamento con vistas al Tíber y 4 sofás. Uno para cada uno.
- Descubrir malos entendidos con nuestra madre, y no traer embutido para desayunar. Me lo quedé para mí jijijiji.
- Ir en un tren de alta velocidad en primera clase y con 2x1. Primera vez. Viaje genial.
- Atravesar la Toscana a 240 km/h.
- Leer el periódico en italiano y entender muchas cosas.
- Calor, mucho calor.
- Fantástico exterior de la Catedral la de Florencia. El interior fue decepcionante.
- Empezar a hacer fotos y no parar. Modo ráfaga ON.
- Caminar mucho.
- Africanos que te regalan amuletos de amor y luego te piden dinero para un café.
- El Ponte Vecchio. ¡OH, EL PONTE VECCHIO! Piel de pollo. Emoción. Sueño cumplido.
- Escaleras asesinas a las 15 h. No lo probéis, en serio.
- Al final de las escaleras, Piazzale Michelangelo, fabulosas vistas de la ciudad.
- Aprendiendo a decir "hielo" en italiano. Ghiaccio. Muy complicado.
- Heladerías antiguas con sorbetes excepcionales.
- El David. ¡Vaya David! Sin palabras. Magnífico, espectacular. No me cansaba de mirarlo.
- Mandarina Duck. Arrasando en Rebajas.
- Descubriendo tiendas italianas. Blue Sand. Ropa bonita. Rebajas. 10 kg menos que hace un año. Compra segura.
- El Mercato Centrale. Fantástico lugar para ir una noche a cenar: vino, pescado, pizza, pasta, ...
- Vuelta en segunda. Definitivamente, no es lo mismo que primera.
- Oídos tapados al cruzar túneles a 200 km/h.
- La Toscana desde el tren mientras anochece. Viviendo sueños.
- El móvil no es necesario. Internet, tampoco. Pero en el apartamento hay wi-fi.
- Encargando pizzas recomendadas por el taxista. Buenisísimas. Pizzeria Remo. Superior.
- Cansancio, calor, dormiiiiirrrr.
- Cansancio, calor, dormiiiiirrrr.